Ya no se qué hacer conmigo -El cuarteto de nos.*Lo que sí hice

Ya tuve que ir obligado a misa, ya toque en el piano \"Para Elisa\"
ya aprendí a falsear mi sonrisa, ya caminé por la cornisa.
Ya cambié de lugar mi cama, ya hice comedia ya hice drama
fui concreto y me fui por las ramas, ya me hice el bueno y tuve mala fama.
Ya fui ético, y fui errático, ya fui escéptico y fui fanático
ya fui abúlico, fui metódico, ya fui impúdico y fui caótico
Ya leí Arthur Conan Doyle, ya me pasé de nafta a gas oil.
Ya leí a Bretón y a Moliere, ya dormí en colchon y en somier.
Ya me cambié el pelo de color, ya estuve en contra y estuve a favor
lo que me daba placer ahora me da dolor, ya estuve al otro lado del mostrador.
Y oigo una voz que dice sin razón
\"Vos siempre cambiando, ya no cambiás más\"
y yo estoy cada vez más igual
Ya no se que hacer conmigo.
Ya me ahogué en un vaso de agua , ya planté café en NIcaragua

ya me fui a probar suerte a USA, ya jugué a la ruleta rusa.
Ya creí en los marcianos, ya fui ovo lacto vegetariano.
Sano, fui quieto y fui gitano, ya estuve tranqui y estuve hasta las manos.

Hice el curso de mitoligía pero de mi los dioses se reían.
orfebrería lo salvé raspando y ritmología aqui la estoy aplicando.
Ya probé, ya fumé, ya tomé, ya dejé, ya firmé, ya viajé, ya pegé.
Ya sufrí, ya eludí, ya huí, ya asumí, ya me fuí, ya volví, ya fingí, ya mentí.
Y entre tantas falsedades muchas de mis mentiras ya son verdades
hice fácil adversidades, y me compliqué en las nimiedades.

Y oigo una voz que dice con razón
\"Vos siempre cambiando, ya no cambiás más\"
y yo estoy cada vez más igual
Ya no se que hacer conmigo.
Ya me hice un lifting me puse un piercing, fui a ver al Dream Team y no hubo feeling
me tatué al Che en una nalga, arriba de mami para que no se salga.
Ya me reí y me importó un bledo de cosas y gente que ahora me dan miedo.
Ayuné por causas al pedo, ya me empaché con pollo al spiedo.
Ya fui psicólogo, fui al teólogo, fui al astrólogo, fui al enólogo
ya fui alcoholico y fui lambeta, ya fui anonimo y ya hice dieta.
Ya lancé piedras y escupitajos, al lugar donde ahora trabajo
y mi legajo cuenta a destajo, que me porté bien y que armé relajo.
Y oigo una voz que dice sin razón
\"Vos siempre cambiando, ya no cambiás más\"
y yo estoy cada vez más igual
Ya no se que hacer conmigo.
Y oigo una voz que dice con razón
\"Vos siempre cambiando, ya no cambiás más\"
y yo estoy cada vez más igual
Ya no se que hacer conmigo.
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# Posté le samedi 07 mars 2009 00:27

Tercer regreso al mundo que ya no es el "otro", sino el que importa.

Tercer regreso al mundo que ya no es el "otro", sino el que importa.
Tengo el recuerdo de cierto sueño. Soñé que era nica, y que estaba en bus con rumbo a Costa Rica. No iba a buscar trabajo, ni a andar de turista ¡Iba a construir casas para gente pobre!. ¿Absurdo o no?
Era pequeña y un poco despreocupada en el sueño. No tenía idea de lo que me esperaba, pero había comentado preocupada más de alguna vez: nos vamos a encariñar con esa gente. No pensaba en la canción de CPU (nica en Costa Rica), no hacía bromas en contra de los ticos, no tenía hambre e incluso había podido dormir. Esa simplemente no era yo.
Compré un almuerzo ya en tierra tica, que me había costado mucho más de lo que costaría en Nicaragua, pero gracias a las difíciles conversiones de la moneda, me di cuenta de eso hasta que ya (por suerte) había digerido todo bien.
Llegué a la terminal con un grupo de 16 nicas y nadie nos había llegado a traer. Empezamos a hacer llamadas a Nicaragua y finalmente nos contactamos con una de las ticas que nos iba a recibir. Lo primero que vi, en referencia a los nicas, fue un anuncio de trabajo. Nada bonito se me pasó por la mente, era la situación que ya sospechaba, el trabajo a los nicas es la carne a los perros.
Nos llegaron a traer y fuimos a un parque, entramos todos patrióticos con una bandera, a pesar de que varios nicas ya habían llegado. Conocimos a unos cuantos ticos cuyos nombre o cara no recuerdo, fuimos a comprar un par de cosas por ahí cerca y volvimos para el envío. Después de unas palabras motivadoras, me pasaron una lista para separar a los nicas. Unos iban a “El maná” y otros a “Batáan”, a la costa atlántica tica. Conocimos a la que sería nuestra jefa de escuela y nos montamos en bus, donde platicamos y cantamos excesivamente, como si no hubiéramos hecho un viaje larguísimo unas horas antes.

Llegamos y nos mandaron a todos a bajar herramientas y equipajes de los buses. No aprecié nada, solo probé un poco del agua que me caería en grandes cantidades los otros días. Nos ubicamos y luego todos nos presentamos y nos dijeron quienes eran los integrantes de nuestras cuadrillas. Para variar, no me acuerdo de nadie ese día.
El siguiente día fue el día más difícil. La lluvia no paró, los cuadrilleros no teníamos mucha confianza, y era la parte más difícil de la casa. Lo que se suele hacer en un día, lo hicimos en dos. Yo traía la esperanza de construir en un lugar normal, ya que mis primeras construcciones fueron en barro, y ahora no solo era barro, además había lluvia. Más tarde nos recomendaron llamar a nuestros padres para informarles que estábamos bien, porque según las noticias, estábamos en alerta amarilla de inundaciones.

Esa noche (o quizás la que le siguió), los jefes de escuela pidieron a los nicas hablar sobre la experiencia en el “techo” nica. Un tiempecito antes de hacerlo, nos reunimos los nicas en un aula y empezamos a pensar cómo podíamos hacerlo menos aburrido. Al final, no se nos ocurrió nada y corrimos el riesgo. Dividimos algunos temas. A mi me tocaba hablar sobre mi experiencia en otros países, ya que mi primera construcción fue en Guatemala, luego en Nicaragua fui intendente y ahora estaba en Costa Rica. Estaba un poco nerviosa pero confiada en que tenía algo que decirle a los ticos, y con sentimiento todo iba a salir bien. Entonces se reunieron todos, Luis (el “jefe”) dio una pequeña introducción y cada uno empezó a hablar desde el lugar donde se había sentado. Mi discurso tenía varios puntos (según lo que recuerdo) primero, que la pobreza es la misma, no importa en qué país estés, que para combatirla no importan las barreras (como el lenguaje y los problemas de xenofobia que nos han heredados) y que nuestro compromiso es con esa lucha y no con los personajes que nos encontremos en el camino. Ese día recibí una pequeña ovación, y ticos aplaudieron y gritaron apoyando a esos nicas. Tenía que ser un sueño.

Al tercer día habían dos menos en la cuadrilla, yo estaba un poco más motivada porque ya era solo armar la casa, que después de poner pilotes, por asuntos de perfección, se siente más fácil. A este día (que en una construcción nica normal no habría existido) ya íbamos siendo amigos, para la noche ya teníamos terminada la casa pero había que inaugurarla al siguiente día. La señora de la casa tenía una mirada perdida y caminaba con su hija en brazos todo el tiempo, el señor (que vimos poco) era más activo y social, incluso nos pidió que firmáramos la casa. El momento del almuerzo era divino, nos metíamos en el techito de su casa y nos calentábamos un poco, después teníamos que volver a la lluvia. Este día almorcé bajo lluvia, parecía la sopa más fría y extraña que había comido en mi vida, pero si no comía me debilitaba y además era una forma de disminuir el frío. Disfruté la comida y el fresco con todo y la lluvia, no me imagino cómo harán las personas que deben hacer eso todo los días, o aquellas que ni siquiera bajo la lluvia, tienen la opción de comer.

El cuarto día inauguramos sólo con la señora y nos fuimos al otro terreno donde íbamos a levantar la segunda casa. La señora era platicona y divertida. Tenía dos hijas, casi de la misma edad y parecía siempre que la mayor representaba a la otra, eran superprotegidas por su mamá, no las dejaba ensuciarse ni un segundo y ella se arreglaba y se pintaba los labios todos los días. El señor se encargó de traernos piedras para la etapa de poner pilotes. La lluvia era menos, así que avanzamos más rápido. El quinto día terminamos la casa de noche, faltaba acomodar las ventanas pero ya no había tiempo, inauguramos, dijimos palabras bonitas, vimos al señor y su señora llorar y nos fuimos con esa alegría que se siente por dentro. Pasamos por otra cuadrilla que había vivido momentos feos con la segunda familia. A ellos les tocó ver de cerca una familia desbaratada, llena de violencia, drogas y delincuencia (según contaron), y volvieron impactados.

Volvimos a la escuela, y empecé a correr por todos lados para poder limpiarme un poco, dar las herramientas y no dejar nada olvidado en Costa Rica. Después de ahí todo fue más rápido, nos subimos a un bus, platicamos, dormimos (ahora todos combinados, no nicas y ticos separados), nos bajamos en un lugar, fuimos a la casa de una tica donde íbamos a pasar la noche para esperar el bus y hasta que estuve ahí me di cuenta que a la mayoría de esa gente no la iba a volver a ver. Entonces me desperté un poco e intenté disfrutar todo el momento que me quedaba con los ticos que estaban ahí. Comí unas hamburguesas, tomé coca ¡por fin!, corrí como loca en alguna calle de San José, me reí y luego llegó el típico momento de análisis. Las tres comunicadoras ( Cynthia, Alicia y yo), en una acera de Costa Rica. Todas tuvimos el momento de darnos cuenta que el famoso problema de xenofobia existe. Yo, en ningún momento me sentí atacada, pero sí escuche a la señora de mi segunda familia contarme con pura tranquilidad “¡Ay los nicas! Pobrecitos, a ellos los tratan muy mal aquí”, o cuando por un momento, para ellos fue un chiste el hecho de que yo dijera que era nica. Y así muchos comentarios, que entristecen y enojan. Es triste saber que alguien quiera cambiar su suerte, que los que nacieron en Nicaragua, necesiten irse a Costa Rica para intentar vivir un poco mejor sin vivir dignamente. Y saber que hay miles de ticos tratando mal a esos nicas que vienen de un lugar tan bonito y sufrido. Yo, como nica “educada” siempre tuve ese resentimiento contra los ticos, nunca pensé en ir a Costa Rica porque no iba a gastar mi dinero para esa estupidez, y ahora me encontré ahí, construyendo en Costa Rica para cambiar la realidad de todo un continente. Tanta gente tan linda conocí allá, porque son normales, porque al final son gente igual que yo. Entonces, entendí el enojo de los ticos pero también la necesidad de los nicas, entendí también que la culpa no es de ninguno de ellos, sino de unos pocos que no van ni a leer esto. Me encontré en medio de otra lucha, cuánto tiempo desperdiciamos hablando mal uno del otro, y al final me doy cuenta que tico o nica, me cayeron bien o mal por otras circunstancias.

Después de un largo momento de reflexión, nos despedimos de los ticos que se iban y decidimos ir a dormir, aún quedaban unos 5 tomando, y me dormí en una sala, dentro de mi sleeping bag, oyendo la plática de los que aguantaban el sueño para tomar.

A las 6:30 am, me desperté, perdida, no sabía por qué estaba despierta, hasta que me di cuenta que mi celular estaba sonando. Mandé a Luis Fernando (nica) a decirle a la Javi (la “jefa”) que ya era hora de despertarse y me volví a dormir. La Javi bajó y empezó a querer despertar a los nicas, fue muy difícil pero finalmente nos levantamos, tomamos taxis, fuimos a transnica, confirmamos nuestro viaje y nos dispusimos a despedirnos de lo que podíamos ver.

En el bus empecé a pensar en todos los ticos que había conocido, y en ese momento me empezaron a hacer falta.

Pensé en la Juana (Ireth, la jefa) que hacía mucho énfasis en cómo mi apodo podía ser “tuty” si me llamaba Carol. Toda tranquila, graciosa y bien ubicada en su papel de jefa. Admirable la tal Juana, y probablemente la tica que más me hace falta ahorita, pero con la que más he tenido comunicación.
El más inolvidable: Rafiki (Agustín). Sólo pensar en su nombre, o su cara me provoca risa, el abuelo de la cuadrilla, o el tío mayor como decía él. La persona más naturalmente graciosa que he conocido en mi vida, con sus comentarios y sus canciones “cuiiiida bien al niñooooo”. Fue el único que vi después de las construcciones, me reí de más y escuché por última vez la canción de Rafiki (el mono del rey león) con quien lo asocié. El otro jefe era el “bañazo”, mejor conocido como Biyu, igual de responsable y admirable que la Juana, no habría cambiado a mis jefes. Gracioso igual, medio callado pero accesible, y uno delos que más me hacen falta. La tati era de las mayores del grupo y la más chiquita. Entre las dos nos dábamos la fuerza por ser las de menor estatura y talvez las de menor fuerza. Agradable, un poco más calmada pero divertida, como todos los que quedaron en la cuadrilla. El otro era Felipón, no se me olvida su comentario de “tuty, hoy se le tiene que meter el rey león”, o la primera vez que me habló "tuty... las toñas son muy buenas". No puedo ver una toña sin extrañar al felipón ahora.

Esa fue al final, la cuadrilla 6 oficial, de ahí estaba Juan Carlos y los dos gringos, que se tuvieron que ir a mitad de camino.

Llegando a Nicaragua me encontré con otra realidad. Había corazones por todas las calles y yo no entendía por qué. Luego me acordé que estábamos cerca del día de San Valentín y entendí que estaba muy desubicada, pero que yo era mucho menos superficial que el año pasado. Al siguiente día empecé a hacer trámites en la UCA para que me justificaran las ausencias, me sacaron de una clase por no haber hecho la tarea y me encontré con mis compañeros que habían ido conmigo y empezamos a contar anécdotas. Ese día por primera vez sentí esa tristeza, andaba como de cabanga, necesitaba ver a los de mi cuadrilla, quería ver a todo el resto de ticos que conocí en la escuela y quiero tanto, quería despedirme, un segundo con todos sin ninguna clase de estrés.

Estaba feliz, como siempre que regreso del allá (la pobreza) pero tenía esa tristeza de la gente que había quedado allá y que probablemente nunca voy a volver a ver y el enojo de tener que seguir con mi vida normal.
Convertía en enojo, la felicidad que me había dejado pasar tanto tiempo con gente tan linda y haber visto los ojos más bonitos que he visto. Resignarme a no volver verlos, oirlos, hablarles. Esa era la parte difícil, la parte fea, pero volvería a hacer todo de nuevo, asi, igual, sin despedirme, queriéndolos.Porque la "cabanga" no era ni la mitad de fuerte que la felicidad que todo esto me había dejado, estaba llena, completa, y sabía que el nuevo huequito que tenía dentro reservado para todos los ticos, iba a aprender a vivir solo.

Hablar con algunos me hacía un poquito más feliz, pensar en las casitas que había dejado allá en Limón, Costa Rica me hacían más feliz todavía, y sentirme tan agradecida por mi vida (a la que detestaba volver) fue el combo final.

Ver las pocas fotos que confirmaban mis recuerdos tan reales, tantos personajes que recuerdo muy bien y sentimientos vigentes, me hicieron darme cuenta que mi realidad, había sido el sueño de cualquier pacifista.
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# Posté le dimanche 15 février 2009 02:49

Modifié le dimanche 01 mars 2009 01:32

Crónica detallada de una segunda detección mil veces anunciada y disfrutada. Ps. te quiero techito.

Crónica detallada de una segunda detección mil veces anunciada y disfrutada. Ps. te quiero techito.
-Si vas a hacer dos grupos, tienen que haber dos jefes
- mmm ¿querés ser jefe?
-sí
-entonces no.

Y después de una de esas particulares risas de Carlos, quedé nombrada la responsable de uno de los grupo en la primera detección nica del 2009.
Tres días después de eso, me levanté de muy mal humor y me esforcé por estar lista a tiempo y llegar a las nueve de la mañana (hora inexistente en un día normal mío) a las oficinas del techo. El primer “hola tuty” de alguno de los voluntarios más recientes que entraba junto conmigo me cambió el humor totalmente. Al final, ya estaba totalmente despierta, que era lo que más me disgustaba. Entré como si era el mejor día de mi vida y saludé a todos. Empecé a dar vueltas para prepararme, platiqué con los voluntarios, me tomé fotos a mi solita e hice todas esas cosas que suelo hacer cuando hay que esperar.

Cuando Carlos empezó a preguntar quienes faltaban, me di cuenta de su tono de temor y supe que hacía falta gente. Me dispuse a llamar a los voluntarios permanentes que faltaban que habían confirmado su presencia y ellos me dijeron que no iban a ir. Ahí me entró el pánico. En una media hora (según Carlos) ya estábamos los suficientes. A ver, dijo Carlos, vos vas con la tuty, vos también, vos también, vos también, tuty vas contando? – no. - Te dije que contaras, a ver, otra vez... y así supieron quienes iban conmigo y quienes iban con Carlos. Nos reunimos todos en el jardín de la casa, Carlos dijo algunas palabras, nos tomamos la foto y empezamos a subirnos a los carros.

Cuando estábamos en el jeep de Carlos, nos dimos cuenta del primer error: nos fuimos los dos juntos en el mismo carro, e íbamos a ser los últimos en llegar. Empecé a llamar a Laura, para explicarle qué hacer pero ni su celular ni el de ningún otro que fuera con ella estaban disponibles. Empezaba todo a hacerle honor a la fecha: martes 13.

Sin embargo, después de mucha desesperación, me entró la calma y pensé que ellos iban a llamar cuando llegaran. Cuando estábamos entrando a la comunidad sonó el teléfono, y entonces todo volvió a estar bajo control.

Nos bajamos en la casa de Jaqueline, una de las líderes de la comunidad, ahí estaban todos esperando. Ella junto a las otras líderes habían conseguido un lugar seguro para guardar los carros mientras realizábamos las encuestas. El jefe, Carlos, nos mandó caminando a la escuela donde esperamos alojarnos el día de las construcciones. Llegamos, y Carlos y yo entramos a conversar con el director que se mostró muy accesible. Nos preguntó qué probabilidad había que por medio de nosotros se le construyera una bodega a la escuela y yo solo me reí demasiado por dentro mientras Carlos se inventó una buena respuesta. “Le hubieras dicho que bodegas para mi escuela era otro proyecto” dijo alguien que me va a disculpar que no recuerde quien es ( a menos que haya sido la Cynthia como sospecho, pero ella no recuerda)

Salimos, más contentos todavía, y ahí estaban todos los voluntarios con las señoras líderes. Nos dividimos, y empezamos. El primero en quedarse fue Fernando, solo, porque éramos trece. Una de las 3 señoras que nos acompañaban, se quedó con él, porque (al final nos dimos cuenta de que) se trataba de la casa de uno de los ladrones reconocidos del barrio. Así se fueron metiendo uno por uno en casas, mi pareja era Cynthia, y ella empezó a encuestar a una señora mientras yo miraba que todos se metieran en una casa. Intenté unirme a la encuesta de la Cynthia pero solo me tocó platicar rápidamente con la señora y jugar con la niña, mientras contestaba algunas preguntas e intentaba recordar cuáles voluntarios andaban conmigo para no perder ninguno.

Mientras la Cynthia encuestaba, salí un momento a la calle y me encontré con Julio y Sara, tranquilos y solos hablando en medio de la calle. “Muchachos vengan” les dije, y vinieron, “¿que les pasó?”, tenían una duda con la encuesta que ya consideraban terminada, y tuvieron que devolverse a la casa encuestada. “Porfavor, no se queden quietos en media calle solos hablando” les dije con mi pequeña paranoia que tenía en el nuevo lugar.
Me devolví a la casa, a jugar con la niña otra vez. “Vas a la escuela?” le pregunté, “Iba pero me sacaron porque me enfermé” me dijo con su ternura de niña de 6 años. - ¿Qué tenés? – Me dio derrame pulmonar. Un pequeño detalle que olvidó la señora a la hora de la encuesta con la Cynthia.

Salimos de la casa, le comenté eso a la Cynthia que no tenía idea y lo confirmamos platicando con la vecina que sin ningún problema nos contó parte del proceso de la enfermedad que la madre había heredado a la hija. Esa fue la primera vez en el día que sentí una cosita rara por dentro, y esa fue la primera familia que decidimos defender la Cynthia y yo. Antes de llegar donde la vecina, fui a ver cómo estaba Fernando en la primera casa porque se había tardado, estaba bien instalado así que lo dejé, pero en ese momento vi pasar a Jacqueline con unos muchachos del otro grupo, los seguí para preguntarles qué andaban haciendo tan cerca y ella dijo que era el sector 4, confié en ella y cuando iba de regreso vi de lejos a un muchacho de camiseta blanca “Decime que ese no es uno de los nuestros” le dije molesta a la Cynthia y me confirmó “Sí, es Giancarlos”, cuando estábamos cerca le pregunté qué hacía solo y me dijo que se le había perdido su pareja, Alexa, que ya iba como a 4 cuadras con la dirigente, eso me preocupó porque según parece, llevaban a los muchachos a donde ellas consideraban que se debía encuestar, pero al menos en mi grupo, seleccioné calles junto con ellas y los muchachos encuestaron a todos los que se podía en la calle escogida. Le dijimosal perdido donde estaba su grupo y nos devolvimos a nuestro sector.
Cuando estábamos donde la segunda señora que encuestamos, vi pasar a Fernando con una de las señoras que ya sabía la ruta que tomaríamos y después de un rato la Cynthia recibió una llamada: “Dice Sergio que se están dispersando mucho”, me describió dónde se suponía que estaba Sergio, le di la encuesta y salí a buscarlos. Por suerte, no fui a buscar a Sergio, sino al resto del grupo, y resulta que todos estaban en el mismo lugar. Ubiqué a todos menos a Luis y su primo, pero de todas formas me regresé para buscar a la Cynthia, ahí me escoltó Fernando que me regañó con toda razón por andar caminando sola en el barrio. Cuando llegamos donde estaba la Cynthia un señor le dijo a Fernando que no lo habían encuestado, así que se fue a meter a la casa que estaba casi en frente. Una vez que la Cynthia terminó, fuimos a acompañar a Fernando, ahí vi a una niña que vivía con sus tíos porque su mamá andaba trabajando en Costa Rica y volví a sentir cositas, además de la permanente que ya andaba por estar ahí.
En un momento, no se porqué, yo tomé la encuesta y le pregunté los datos de todos los que vivían en la casa, Fernando me miraba raro y en un momento lo soltó “Tuty ¿sabés? Yo no hice eso en la primera casa” y se fue de regreso a la primera casa que encuestó que estaba cerca. Terminamos donde el pastor (sí, era pastor) y fuimos a buscar a Fernando. Nos fuimos los tres a reunirnos con el grupo (gracias a Dios estaban los diez) y doña Ivania (líder del barrio) nos llevó a su casa a comer lo que habíamos traído (los que llevamos algo porque los nuevos no llevaron nada). Ahí me di el gusto de hacer muchas bromas con el tema del despiste de Fernando. “¿Qué pensaste? ¿Que la última página estaba de adorno?” y así nos pasamos riendo mientras él tiraba maní en defensa.

“Vamonos pue” dije cuando ya había pasado media hora y empezamos otra vez. Tomamos una calle y luego los ordené por pareja para cubrir tres manzanas pegadas a la calle donde estaban encuestando, después me di cuenta que estábamos cerca del famoso “Ceibo” .Como estaba un poco confundida, le pedí ayuda a una de las señoras para ubicarme, tomó mi mapa y me dijo “No, es que aquí rayaste mal, rayaste aquí, y nosotros agarramos por acá” y me rayó el mapa para el otro lado, después le volví a preguntar y me dijo “No, rayaste mal aquí”, refiriéndose a lo que ella había marcado anteriormente y me di cuenta que definitivamente con el mapa de capri no me iba a ubicar, entonces decidí a hacer mi propio mapa tomando de referencia el ceibo, porque ya no tenía idea de donde estábamos .Gracias al ceibo y a la escuela, logré tener bien ubicadas las calles que encuestamos.
Iba caminando con dos de los muchachos por la calle cuando otros del barrio nos empezaron a gritar “¡oe, aquí no han encuestado, vení ¿ideay? ¿no querés trabajar? ¿no querés ganar?” Pensé por un momento en ir con ellos porque en la primera casa pasó igual, solo que ahí había una señora que recibió bien a Fernando, pero con ellos, me acordé que Luis en las detecciones pasadas me dijo que no fuera a una casa donde me estaban molestando, aparte la señora que andaba conmigo dijo “no vayan, es más, caminen más rápido” y cumplimos sus órdenes, en un momento escuché el más aburrido y débil “Deténganse esto es un asalto” y seguimos caminando pero insistió “Oe, que se detengan que esto es un asalto” y me congelé toda sin dejar de caminar por la debilidad de su voz, volví a ver atrás y en ese mismo momento una muchacha del barrio dijo “Ni pistola andás, no fregués” y no era nada más que una broma entre vecinos.
Seguimos encuestando, me metí en una casa cuando recibí la primera llamada de Carlos diciendo que ya se estaba haciendo tarde. Seguí con mi encuesta y mandé a llamar a otro voluntario para que encuestara a otras muchachas que estaban en esa casa pero vivían en otra, me fui con ellas y cuando salí de su casa venía Fernando caminando hacia a mi. “Me enturca maje” me dijo y vi al fondo a todos los muchachos en círculo, pero pensé que sólo yo faltaba. “Ahí están los imbéciles de los cpc y estos maes están todos acalambrados y ya están empezando a negociar” dijo. ¡Dios mío! Solo me imaginé el logo del techo con colores rosado chicha , acompañados de “Un techo para mi país – Nicaragua, donde el amor es más fuerte que el odio”, caminé molesta porque en el barrio 30 de mayo, el mismo día de las construcciones una señora me habló en forma de regaño diciéndome que no podíamos construir sin hablar antes con los dirigentes del barrio y me asusté mucho pensando que de alguna forma iban a cancelar las construcciones, después supe que se trataba de los cpc, así que esta era mi venganza por aquel susto, pero iba sobretodo con miedo de lo que hubieran dicho, ya que sabía que la mayoría (si acaso no todos) de los voluntarios no eran simpatizantes de los famosos cpc.
Entré en el círculo, “¿Qué pasó?” dije, y con el tono más tranquilo que jamás haya escuchado de Sergio hablando de un cpc me introdujo en el diálogo. Era lo mismo de siempre, que no se puede hacer nada en el barrio sin haber hablado con ellos . No se de donde, porque me salió como automático, les dije que habíamos llegado con Capri, el diálogo fue más o menos así entre quien parecía ser el jefe y yo:
-Yo le explicaba a los muchachos, que no puede hacerse ningún proyecto en el barrio, sin hablar antes con nosotros.
(Y ¡zaz! Se me encendió la bujiita)
- Bueno, nosotros no vinimos solos, estamos con capri, son ellos los que nos trajeron a este lugar ¿Ustedes conocen a capri, no? (para mostrar un poco de respeto)
– sí
- bueno, ellos nos trajeron, con ellos entramos, con sus líderes estamos caminando por aquí. Cuando Un techo para mi país, se decida a construir aquí (más de un mes que está decidido eso), el encargado de la construcción se va a poner en contacto con ustedes, sin duda.
-Ah bueno, bueno, sí además yo les decía por los vagos y para que les ayudemos más que nada, para decirles quienes son los que necesitan y si están diciendo la verdad.
- No , pero ya casi terminamos de hecho y no nos ha pasado nada.
-Sí, sí, gracias a Dios pues, pero eso decíamos pues, para ayudarles.
En eso, habló doña Ivania
-Hay unos muchachos que andan en el otro barrio, y allá los cpc ya saben
- Sí pero este es otro barrio, y aquí tienen que informarnos a nosotros
-Ellos andan en todo laureles sur
-Sí pero este sector lo manejamos nosotros
Entonces interrumpí yo:
- No se preocupe, que igual, no es la primera vez que hacemos esto, nosotros ya construimos en otro lugar y ya sabemos como se maneja la relación con los cpc , así que por eso no se preocupe, cuando vengamos como Un techo para mi país, solos, ya sabemos qué hacer, y como comunicarnos con ustedes.
- Aaahhh bueno, bueno.. – dijo con un tono mucho más calmado o quizás pensó que estábamos en contacto directo con Daniel y se asustó.
-Sí, ¡gracias!
Dirigí la mirada a los muchachos, que estaban frente a los cpc y pregunté dando por terminada mi plática con ellos: ¿A quien le queda encuesta? . Empezaron todos a revisarse y a contestar y los señores dijeron “Va pues, nos vemos” y todos como niños bien portados: ¡Adios! ¡Nos vemos! ¡Gracias! .Y que hermoso que mi primera plática con un grupo de cpc fue pacífica y no como todas las que he visto en la tele. En medio de mi plática, vi que la Cynthia les pasó un papel a los cpc, y es que habían intercambiado números, cosa que yo habría preferido que no pasara pero al final es mejor que haberles tirado piedras como suele pasar en este país. Ese fue el famoso tuty power, nacido de cuando le conté a Carlos del encuentro y él decidió hacer público en su crónica.
Entonces, nos dividimos en dos partes, unos fueron al final de la calle donde unas señoras decían que no habían sido encuestadas, y otros nos fuimos a la perpendicular a esta. Encontramos pocas casas, y me quedé esperando con otros que ya habían terminado. Me senté y me di cuenta que hacía unos minutos había hablado con autoridad a los cpc... ¡A LOS CPC! A esos que vi en la tele golpear mujeres y chavalos sin asco porque no aceptaban que ellos son ley en el país. ¡A LOS CPC! y seguía viva, e íntegra completamente.

Cuando empecé a contar a los muchachos me di cuenta que me faltaban dos, que no había dejado con el otro grupo ni con el mío. - ¡ala! Siempre que los cuento me faltan dos y no se cuales son. – el pelón y la Sara - ¿Quién? – Julio – Ahhh ¿el hermanito de Giancarlos? – ese mismo. Contesté a un señor de la misma calle sus preguntas sobre el techo, y me fui con los dos que esperaban conmigo a buscar a los que me faltaban, en un ratito nos topamos con todo el resto del grupo y ahí venían esos dos, solo faltaba que salieran de dos casas Luis, Fernando y el primo de Luis, nos sentamos todos a pasar el rato y recibí la tercera llamada de Carlos, apuré a Fernando y nos fuimos todos juntos de regreso. “¿Estás segura de que es por aquí?” me pregunto Eli, “no, yo no se donde estamos, las señoras son las que saben” y así caminamos hasta encontrarnos con el resto del grupo, nos despedimos de las señoras del barrio, que nos trataron como siempre con gentileza. Me gustó despedirme con confianza de una de las señoras que al comienzo intentó regañarme por algo de la encuesta y al final se volvió en mi cómplice.

Llegamos al techo, iba realmente cansada y feliz porque había encuestado tres casas sola. Ahí fue parecido a la primera detección, nos echamos todos donde encontramos lugar y empezamos a platicar. Reunimos (reunieron, para ser sincera) dinero y compraron cositas para comer y seguimos platicando, cuando quedábamos tres, me fui con mi hermano a su oficina, después de un rato llegué a mi casa, me acosté en la cama de mi padre, a su lado, aprovechando que él cuando habla por teléfono soba los pies de la persona que tenga enfrente automáticamente y de ahí solo me acuerdo cuando me dijo “¿ideay?” parecía que llevaba rato queriendo despertarme, me levanté, me fui a mi cuarto, encendí el abanico y me desperté a las 10 de la mañana del siguiente día con cierta llamada telefónica de otra historia. Estaba feliz de ya no sentirme cansada y de ya no tener el dolor de estómago horrible que tenía antes, feliz de ver fotos , leer la nota de Carlos sobre lo vivido y saber que lo de ayer fue real, que volví al otro mundo, como lo llamo yo desde que entré al techo, el mundo real, haciendo mi promesa muda de volver otra vez, a materializar el trabajo, y a poner mi otro granito de arena para sacar a Nicaragua de la pobreza, porque yo se que no se crearon juntas.

# Posté le jeudi 15 janvier 2009 01:03

Modifié le jeudi 15 janvier 2009 03:49

Carlos, Mayeli & tutys

Carlos, Mayeli & tutys
Mi jefe de cuadrilla en Guatemala ( un salvadoreño), mi niña guatemalteca, et moi (la nica)
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# Posté le jeudi 08 janvier 2009 02:54

los cuidadores de la oficina

los cuidadores de la oficina
Asustaditos pq se nos metieron a robar la bujía!
Sergio, Cynthia, tutys, Laura
Carlos, Benja
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# Posté le jeudi 08 janvier 2009 02:52